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Ventajas de Salir a Bolsa

by Braxton7 on diciembre 14th, 2008

¿Qué motivos favorecen la salida a bolsa?

En cuanto a los beneficios más frecuentemente citados, caben destacar:

Mayor visibilidad
Por una parte, el proceso de salida a bolsa implica que la compañía tenga que darse a conocer lo que facilita un mayor reconocimiento por parte de los inversores, aumentando el número de accionistas y el precio de las acciones respecto a la alternativa de una venta privada de
acciones.
Desde el punto de vista de la empresa, con la salida a bolsa aumenta su visibilidad y conocimiento, lo que reduce la asimetría en la información entre la compañía y los inversores, facilitando y favoreciendo la emisión de nuevos títulos en el futuro. Por otra parte, no cabe desdeñar el efecto de la salida a bolsa en el consumo. La salida a bolsa de una empresa puede actuar como señal de la calidad de los productos que oferta. Además, si los precios de las acciones son altos, los consumidores pueden percibir que los productos de la empresa son mejores, de manera que estarán más dispuestos a pagar unos precios más altos por estos productos. Al respecto, estos beneficios deben ser superiores en el caso de las compañías que cuentan con un gran número de clientes y, por ello,  debería haber una tendencia mayor a salir a bolsa en el caso de las compañías que operan en el sector del comercio minorista.

Obtención de financiación
Si bien es cierto que el hecho de que una cempresa cotice en un mercado secundario no constituye de por sí una fuente de financiación para esta compañía, no es menos cierto que el hecho de cotizar en este mercado secundario facilita la posterior emisión de acciones. Así, a menudo, la razón principal para que una compañía decida empezar a cotizar en un mercado secundario es la obtención de financiación externa alternativa a otras fuentes de financiación externas como el crédito bancario o el capital riesgo. En este sentido, diversas investigaciones recogen que la salida a bolsa proporciona un medio para obtener
financiación distinta a la bancaria a un coste menor.
Por tanto, si la obtención de financiación es un motivo importante en la salida a bolsa,  la necesidad de salir a bolsa aumenta en el caso de aquellas compañías que necesitan más recursos para financiar sus inversiones o para reequilibrar su estructura financiera.

Mejora en la liquidez y en la diversificación del riesgo
Una de las ventajas de los mercados secundarios es la liquidez a la que dotan a los títulos que se negocian en ellos.
Por otra parte, la diversificación de la cartera hay que entenderla en una doble vertiente. Desde el punto de vista de la compañía, la existencia de un mercado secundario facilita la obtención de recursos externos (ya sea por la venta de su autocartera o por la colocación de acciones nuevas en el mercado) que puede utilizar para adquirir acciones de otras compañías, con la consiguiente diversificación del negocio. Por otra parte, desde el punto de vista de los propietarios de la compañía, la cotización de las acciones de la compañía les puede permitir desinvertir y transferir parte del riesgo soportado. En este sentido son varios los trabajos que subrayan el papel de la diversificación como motivo de la salida a bolsa.
Respecto a esta diversificación, cabe indicar que, en ocasiones, se considera la salida a bolsa como el paso previo tomado por los propietarios iniciales que desean en última instancia vender la compañía.
Si la mejora en la liquidez y la mayor diversificación es el objetivo perseguido en la salida a bolsa, cabe esperar que el incentivo para salir a bolsa aumente en el caso de las compañías más arriesgadas y en las que los propietarios iniciales tienen un porcentaje de participación importante. Para contrastar esta teoría puede considerarse el tamaño de la compañía y los gastos en investigación y desarrollo como proxy del riesgo, de forma que ambas variables deberían tener una relación positiva con la probabilidad de salir a bolsa. Asimismo, puede contrastarse a posteriori, analizando la evolución posterior a la OPI de la participación en la compañía de sus principales accionistas.
Control accionarial
Este beneficio tiene una doble faceta. Por una parte, las compañías cuyos títulos se negocian en un mercado secundario están sometidas a la disciplina del mercado, de forma que éste refrenda la toma de decisiones de la empresa. Frente a este control del mercado, la alternativa en el caso de empresas que no cotizan en bolsa es el control por parte de los accionistas de la compañía. En este sentido, las compañías que no cotizan en bolsa y con grandes accionistas están sometidos a un excesivo control por su parte, lo que incentiva la salida a bolsa como mecanismo para dispersar la propiedad entre un gran número de accionistas minoritarios.
Por tanto, aquellas compañías que necesitan más financiación para apoyar su crecimiento es probable que salgan a bolsa, a fin de que el mercado bursátil actúe como mecanismo de calificación y constituya un “aval” a la hora de solicitar esta financiación.
Por otra parte, en muchas compañías existen sistemas retributivos en los que las retribuciones de la compañía se vinculan con la evolución del valor de mercado de la empresa. Por tanto, aquellas sociedades en las que se desea establecer este sistema retributivo deben salir a bolsa, ya que el mercado bursátil establece una forma de valoración de la compañía.
Aprovechamiento de una oportunidad
Las compañías pueden asociar la salida a bolsa al momento en que perciben que las compañías similares están sobrevaloradas en el mercado, de forma que cuanto mayor sea la sobrevaloración del mercado mayor es la probabilidad de salir a bolsa. Se produce, así, una relación positiva entre el market-to-book del mercado y la probabilidad de que la compañía salga a bolsa. No obstante, debe tenerse en cuenta que, en ocasiones, la mayor valoración del mercado puede no ser debida a una sobrevaloración, sino que esté originada en la valoración que hacen los inversores de las oportunidades de inversión futuras, de forma que discriminan entre ambas hipótesis a partir de la evidencia post OPI.

Por otra parte, este mismo beneficio puede contemplarse desde el punto de vista de la propia compañía. Así, los directores de las compañías pueden aprovecharse de la asimetría de la información respecto a los inversores externos y si consideran que su empresa está en el punto álgido de su performance, pueden intentar salir a bolsa a fin de aprovechar una valoración mayor por parte del mercado. Se produce, entonces, una relación positiva entre la rentabilidad
económica de la compañía y la probabilidad de la salida a bolsa. De nuevo aquí puede ocurrir que la mayor rentabilidad económica se enmarque en un proceso de crecimiento de la compañía, de forma que para discriminar entre ambas razones hay que recurrir al seguimiento de la compañía después de la salida a bolsa.

Mejora en la posición negociadora frente a los oferentes de recursos
El hecho de disponer de una fuente de financiación alternativa al crédito bancario faculta a las compañías a negociar en una situación más ventajosa las condiciones del mismo. Asimismo, el acceso al mercado bursátil lleva consigo una dispersión de la información que la compañía debe revelar, lo que se traduce en un mayor y mejor conocimiento de ella por parte de las entidades financieras, lo que facilita la negociación y el establecimiento de condiciones más beneficiosas para la empresa. Al respecto, diferentes informes subrayan que la mayor competencia entre los prestamistas de la compañía da lugar a una
reducción del coste y una mayor oferta de recursos externos.
Por tanto, si este es un determinante importante en la decisión de salir a bolsa, cuanto mayor sea el coste medio de la deuda y la concentración del crédito bancario, mayor serán los incentivos para dicha salida. Así, cabe esperar una relación positiva entre el coste de la deuda y la probabilidad
de incorporarse al mercado bursátil.

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